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El Palacio Real de Caserta el palacio de los Borbones
Mandado construir por Carlos de Borbón para rivalizar con Versalles, es una de las mayores residencias reales de Europa, con un parque que se extiende tres kilómetros hasta una cascada.

El sueño de Carlos de Borbón
A mediados del siglo XVIII Carlos de Borbón quiere una nueva capital lejos del mar y del Vesubio. Encarga el proyecto al arquitecto Luigi Vanvitelli: la primera piedra se coloca el 20 de enero de 1752. Tras la muerte de Vanvitelli, en 1773, las obras continúan con su hijo Carlo.
El resultado es un palacio con unas 1.200 estancias, patios interiores, la Capilla Palatina y un teatro de corte. En abril de 1945, en una de sus salas, se firmó la rendición de las tropas alemanas en Italia.

Tres kilómetros de agua
Desde el palacio parte una avenida de estanques y fuentes que sube unos tres kilómetros hasta la Gran Cascada. El agua llega por el Acueducto Carolino, una obra de ingeniería de 38 kilómetros proyectada también por Vanvitelli.
Al lado está el Jardín Inglés, que quiso la reina María Carolina. Desde 1997 el Palacio Real, el Acueducto Carolino y el pueblo de la seda de San Leucio son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Imprescindibles en el Palacio Real
La escalera de honor
El primer golpe de vista, entre mármoles y leones.
Los Apartamentos Reales
Las salas de los Borbones con muebles y frescos.
La Capilla Palatina
Inspirada en la de Versalles.
El parque y la Gran Cascada
Tres kilómetros de perspectiva entre estanques y estatuas.
El Jardín Inglés
Plantas raras y falsas ruinas románticas.
San Leucio
El pueblo de la seda que quiso Fernando IV.
Antes de salir
Por la autopista A1, en dirección a Roma.
Solo el parque necesita al menos un par de horas.
Comprueba siempre los horarios en la web oficial antes de salir.
Por la mañana en el Palacio Real, por la tarde en la ciudad.
El parque es largo y en ligera subida: dentro hay una lanzadera y bicicletas de alquiler. Te dejo en la entrada y te recojo cuando termines.
Tiempos orientativos, sin tráfico.
Una mañana en el Palacio Real, sin preocuparte por trenes ni aparcamientos.
Peajes y aparcamientos siempre incluidos. Carlo comprueba la disponibilidad y te responde en menos de 24 horas.


